La UNAM descartó una prohibición general de teléfonos celulares en las aulas, optando por fomentar un uso responsable, crítico y pedagógico respaldado por evidencia científica.
Se reconoce la facultad del personal académico para definir criterios específicos sobre el uso de dispositivos móviles dentro de sus clases.
La institución elaborará un estudio para conocer cómo se utilizan actualmente los celulares y las herramientas de inteligencia artificial en todos sus niveles educativos.
Se ampliarán los programas de formación para que los profesores integren estas tecnologías con fines estrictamente educativos.
Se solicitó la creación de un subcomité especializado en inteligencia artificial ante el Comité Universitario de Ética para asegurar su uso responsable.
Se reportaron avances importantes con 44 entidades universitarias involucradas, destacando:
119 líneas de investigación activas.
280 cursos vinculados al tema.
67 herramientas o plataformas tecnológicas desarrolladas internamente.
Se anunció la realización de un hackathon de inteligencia artificial y ética dirigido a estudiantes de bachillerato, junto con el lanzamiento del sitio oficial del Consejo Coordinador de Inteligencia Artificial (CCOIA-UNAM).


